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Primer Templo
LOS TRES TEMPLOS DE JERUSALÉN


El centro del culto de la nación judía lo constituía principalmente el Templo.

El primero lo manda construir el rey Salomón en el s.X a.C.Fue destruido por Nabucodonosor rey de Babilonia, cuatro siglos más tarde, en el 587 a.C.

El segundo fue construido por Zorobabel, a la vuelta del cautiverio de Babilonia, en el mismo sitio del anterior, en el 515 a.C.
El tercero comienza su construcción en el año 20 a.C. Consiste en una mejora del existente. Fue obra de Herodes. En primer lugar, se amplió considerablemente la explanada, lo que exigió grandes proezas de ingeniería. Dos de sus esquinas colgaban sobre el valle y la plataforma estaba allí a unos 45 m. por encima del suelo. En la esquina del sureste hubo que sostener la plataforma con una serie de arcos, conocidos en la actualidad como los establos de Salomón. Sobre el muro donde finalizaba el atrio de los Gentiles, podían leerse rótulos en hebreo, griego y latín. Estos rótulos advertían muy seriamente que todo no judío que traspasara aquel límite, sería castigado con la muerte.
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Segundo Templo

En primer lugar, el patio de las mujeres; en cada uno de sus ángulos se levantaban algunas salas. Venía luego el patio de Israel reservado a los hombres, separado por una balaustrada del patio de los sacerdotes. Allí estaba el altar, así como los mataderos. Alrededor de todo este espacio, nuevos pórticos y salones. El santuario era una imitación del de Salomón: un vestíbulo con una entrada majestuosa; la mesa de los panes de la proposición y el gran candelabro de los siete brazos, el altar de los perfumes. Finalmente, separado por una cortina doble, el Santo de los Santos, en el que sólo el sumo sacerdote entraba el día de la fiesta de la Expiación.Jesús conoce las obras de este Templo. Duran 80 años. Será destruido por Tito en el año 70 d.C.

Lugares del Templo:Vestíbulo, Cámaras laterales, Santo, Santo de los Santos, Altar, Mar de bronce
Objetos de culto:El candelabro y sus accesorios, las Tablas de la Ley, Las paletas para el incienso, El altar de los holocaustos, la trompa de plata, la pila, el shofar, caldero para las cenizas.

Los sacrificios:El holocausto: ofrenda del sacrificio (productos de las cosechas o un animal) se queman por completo en el altar, en señal de don total a Dios.
Primer Templo de Jerusalén o Templo de Salomón.(1 Re. 5)La construcción dura siete años y medio. Trabajan miles de israelitas. Edificado en una explanada de 150 metros de largo por 100 de ancho. Su realización se inspira en modelos egipcios y siros.En el Santo de los Santos se encuentra el Arca de la Alianza. Este lugar se considera la morada de Dios. El sumo sacerdote es el único que puede entrar, una vez al año, el día de la fiesta del Kippur. Fiesta que se celebra a finales de setiembre. Se pide perdón a Dios por todas las faltas cometidas. Se envía al desierto un macho cabrío, símbolo de los pecados del pueblo.En el Altar de los holocaustos se ofrecen los sacrificios. El mar de bronce es una gran pila de bronce, con capacidad para 40.000 litros de agua, donde los sacerdotes se lavan los pies y las manos.
Segundo Templo. (Esdras 3-6). Dos años después del regreso a Jerusalén, los exiliados inician la reconstrucción del templo.Este segundo templo simboliza la restauración del pueblo hebreo. La inauguración del templo coincide con la fiesta solemne de la Pascua.(Esd 6, 21-22).


Profecías de Jesús sobre Jerusalén y el Templo
Durante su vida en la tierra, Jesús realizó distintas profecías sobre la suerte de Jerusalén, la ciudad santa, y su Templo.
- Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. (...) y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles. (Lucas 21:20-24.)
- Después que Jesús salió del Templo, mientras se alejaba, se acercaron sus discípulos para llamar su atención sobre las construcciones del Templo. Pero él les dijo: ¿Veis todo esto? En verdad os digo que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derruida. (Mt 24, 1-2).
- ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y lapidas a los que te son enviados; cuántas veces he querido reunir a tus hijos como la gallina a sus polluelos bajo las alas, y no quisiste! He aquí que vuestra casa se os va a quedar desierta. Os aseguro que no me veréis hasta que llegue el día en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor. (Lc 13, 34-35)
Jesús en el Templo
Jesús aprendería de sus padres el respeto y el amor por el Templo y la ciudad santa: «Sus padres iban todos los años a Jerusalén por la fiesta de la Pascua. Y cuando tuvo doce años subieron a la fiesta como era costumbre...» (Lc 2, 41-42).
A poco de haber nacido, Jesús fue llevado al Templo lugar para la purificación de su madre tras el parto y «para presentarlo a1 Señor, como está escrito en la ley» (Lc 2, 22-23).
Cuando más tarde se convirtió en sujeto del tributo que obligaba a todo judío para el mantenimiento y culto del Templo, Jesús lo pagó regularmente, sin poner ninguna objeción: «Cuando entraron en Cafarnaúm, los recaudadores del tributo se acercaron a Pedro y le dijeron: "¿No paga vuestro Maestrea la didracma?" Respondió: "Si'» (Mt 17, 24).
Su amor por el Templo era tal que los Evangelistas narraron la expulsión de los mercaderes: Entró Jesús en el Templo y expulsó a todos los que vendían y compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas, mientras les decía: Escrito está: Mi casa será llamada casa de oración,
pero vosotros la estáis haciendo una cueva de ladrones. (Mt 21, 12-13)


Flavio Josefo y la destrucción del Templo
Años más tarde, el año 70 d.C., el general Tito marchó a conquistar Jerusalén y su grandioso Templo.
Tito exhortó a los judíos a rendir la ciudad de Jerusalén, a fin de salvar la vida. Cercó la ciudad con estacas puntiagudas, eliminando la posibilidad de escapar o desplazarse.
El general romano puso todo su empeño en salvar el Templo. Tanto es así que comenta Favio Josefo «despertaron la irritación no sólo de sus soldados sino también de sus oficiales puesto que, por salvar un templo extranjero causaba daños y perjuicios a sus hombres».
Finalmente Tito se decidió lanzar un ataque contra la parte exterior del Templo y ordenó incendiar las puertas exteriores de los atrios y entonces, según narra Flavio Josefo, «se propagó rápidamente el fuego a la madera, envolviendo a los pórticos en un mar de llamas.
Tito ordenó apagar las llamas y abrir una brecha en dirección a las puertas matando a los resistentes y salvando al mismo tiempo la construcción, ya que quería apoderarse del edificio que se había convertido en el núcleo principal de la resistencia.
Persiguieron a los judíos hasta el interior del Templo y entonces un soldado, sin aguardar órdenes y sin demostrar temor alguno en cometer tan terrible acción, echó mano de una antorcha y, secundado por uno de sus compañeros, la arrojó a través de una ventana dorada que daba a las estancias próximas al santuario en la parte norte».El templo quedó destruido. Cuando al cabo de dos años, Vespasiano entró en Roma como emperador, llevó consigo a José ben Matías, le concedió la ciudadanía romana y lo nombró historiador oficial del imperio.
Se hizo llamar Flavio Josefo y después de la destrucción de Jerusalén se estableció definitivamente en Roma donde escribiría La guerra de los judíos; en la que describe la formidable tragedia de la que fue protagonista y testigo entre los años 66 y 70.
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Muro Lamentaciones


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